LA CORRUPCIÓN DENTRO DEL SISTEMA PENAL EN MÉXICO

De Cecilia Cruz y Octavio Armendáriz


Se ha hablado mucho de los avances que se han logrado dentro del Sistema de Justicia Penal, en donde se ha superado el antiguo método de presuponer la culpabilidad del imputado dejando las formas inquisitorias de lado.Los elementos de valor que se han integrado al nuevo sistema lo ponen como uno que se encuentra diseñado para que se pueda impartir justicia efectivamente, o sea, de una manera más objetiva, incluso el formalismo dentro del desarrollo del proceso logra el intercambio de la secrecía en donde se daban las antiguas formas como,“El alegato de oidas” por la inmediación, que construye un proceso oral y público.

En verdad el diseño es propio de una sociedad avanzada en donde impera la democracia y la razón. Sabemos que la libertad es el bien jurídico tutelado que más valor tiene después de la vida y en respeto a este es que tanto la sociedad como gobierno se han preocupado en consolidar un medio por el cual las víctimas, los ofendidos y los imputados encuentren un mecanismo digno y eficaz para hacer valer sus derechos, encontrando en el camino un medio para disfrutar de una reparación del daño y sobre todo una justicia equitativa e incluyente. Pero,¿porque si ya contamos con tan prodigioso sistema, aún encontramos inconformidad, miedo e inseguridad en los beneficiarios de la integración del nuevo sistema penal?

Los que nos dedicamos a la materia,entendemos que la verdad de todo lo anterior depende en principio y obviamente antes de llegar al juicio oral, a la integración de la Carpeta de investigación, en donde suceden muchas cosas que de repente parecería, carecen de lógica, y es que es difícil hablar del tema, pero en la práctica resulta indignante que la fortaleza o debilidad de los elementos de prueba vertidos en la etapa de investigación, resulten tan manipulables, ya que existe mano negra en algunas ocasiones, Fiscalías, Servicios Periciales, Policía, y demás participantes, se encuentran como objetos en subasta, objetos preciados necesarios para poder alterar elementos de prueba en perjuicio o beneficio de alguien, o peor aún en donde se venden para hacer bien su trabajo y no comprometer la libertad de alguien. Los abogados penalistas y personas que participan dentro de la carpeta de investigación se convierten en mercaderes de la libertad.

¿Acaso nuestro sistema de Justicia penal no nos iba a salvar de corruptelas?

De nada sirve que se cree todo un sistema judicial, si a final de cuentas va a depender de los que intervienen en la etapa de investigación la sustancia que será materia de litis, es verdad que la corrupción es el cáncer que carcome a los elementos de valor en las que se encuentra cimentado el proceso penal. Lo que a final de cuentas nos va a salvar como sociedad del problema de la corrupción dentro del proceso penal acusatorio,es el rescate de la propia cultura, en donde todos los que participamos en dicho proceso nos encontremos sin participación a negociaciones de la verdad, que provoca la malformación de la misma y que concluye con una resolución injusta ya que se encontraba contaminada de origen.

Existen innumerables asuntos en donde la inocencia no es bastante ni suficiente para obtener la libertad, ya que las familias no cuentan con los recursos para causar convicción (sobornar) a quienes se supone por ética o por profesionalismo deben conducirse con rectitud, apegados al marco jurídico y con base en la verdad, para llevar una investigación exhaustiva y correcta, ofreciendo así, justicia.

De nada nos sirve tener todo un sistema jurídico que se entiende virtuoso, si en el propio origen de la investigación encontramos verdades modificadas a placer y conveniencia.

¡Basta de hacernos tontos!, No seamos un eslabón en la cadena de corrupción y hagamos que este circulo vicioso se fracture a causa de un proceder honesto y correcto.

 

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