Descomposición cadavérica, ¿A qué huele la muerte?

De Cecilia Cruz

 

Curiosa pregunta que agradezco profundamente a un alumno, por lo regular asociamos el olor de la muerte con la putrefacción, el formolo la sangre, los que trabajamos en el área forense sabemos que la muerte tiene diversos miasmas o intensidad del mismo, atribuidos a las etapas de descomposición cadavérica.

En la Descomposición inicial según Bornemiszza (1957), el cadáver externamente parece que está fresco,  pero internamente la ha comenzado la putrefacción, debido a la presencia de bacterias, protozoos y nematodos que están descomponiendo el cuerpo, en esta fase o etapa el cuerpo desprende un aroma sutilmente dulce dependiendo de las causas de la muerte.

Putrefacción o estado de hinchado. El cadáver se hincha de manera espectacular debido a la presencia de gases internos y va acompañado de un gran desprendimiento de grasas y tienen un olor fuerte a rancio y alimentos podridos.

Putrefacción oscura. Los tejidos del cuerpo adquieren una textura blanda, en la que se pueden comprobar que las partes que están en contacto con el suelo adquieren un color oscuro. Los gases salen al exterior produciendo un olor muy fuerte que se puede percibir a gran distancia, dicho miasma es él clásico que la gran mayoría identificamos como “putrefacción u olor a muerto”.

Fermentación butírica. El cadáver comienza a secarse se conoce con la putrefacción caseica y el olor que se percibe es un olor láctico (leche o queso).

Estado seco. Únicamente quedan restos de piel, cabellos, uñas y huesos, mantiene un aroma a lácteo fermentado solo que un poco más sutil.

Otro aspecto de suma importancia es la diferencia de olor entre los animales y el ser humano, un criminalista o forense que tiene pasión real por lo que hace, sabe que un animal no tiene el mismo aroma que un humano en ninguna de sus fases cadavéricas.

Un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Lovaina, Bélgica, identificó 452 compuestos orgánicos volátiles que son emitidos por el cuerpo humano tras la muerte.

El hallazgo, aseguran los investigadores, podrá ayudar a un mejor entrenamiento de perros policías y buscadores de cadáveres.

La investigación, fue llevada a cabo en un laboratorio con seis cadáveres humanos y 26 restos animales durante un período de seis meses.

Los científicos tomaron muestras de tejidos y órganos y los colocaron en recipientes sellados.

Periódicamente tomaban muestras de los gases emitidos en cada uno de ellos y analizaban los compuestos químicos en cada una de las muestras a medida que comenzaban a descomponerse.

Al final del estudio se compararon los gases emitidos por cada una de las especies y se encontró que entre los 452 compuestos identificados, sólo ocho distinguían tanto a los restos humanos como los del cerdo de los demás animales.

Y entre éstos, sólo cinco compuestos distinguían a los humanos del cerdo.

Criminalistas, los invito a ser curiosos, aventurarse a oler a cualquier animal en estado de putrefacción y comparar ese miasma al del humano, aprenderán con la práctica que el humano siempre  huele diferente.

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